Quintero-Puchuncaví: territorio bajo emergencia tóxica ¿Zona de sacrificio ambiental planificada?

Pablo González Castillo. Licenciado en Historia Universidad de Chile, Magíster en Desarrollo Urbano Universidad Católica. Miembro activo de ONG Observatorio CITé.

Las comunidades de Quintero y Puchuncaví, ambas ubicadas en la región de Valparaíso, se encuentran nuevamente en una coyuntura de crisis ambiental, siendo protagonistas de un aciago caso de contaminación, producto de una nube gris que ha llevado a la ONEMI a decretar Alerta Amarilla por la presencia de metilcloroformo, nitrobenceno y tolueno en el ambiente.

Esta emergencia química no solo ha afectado al ecosistema circundante, hoy gravemente dañado, sino también ha deteriorado la salud de centenares de habitantes, produciendo intoxicaciones, daños potenciales al sistema respiratorio, afecciones cutáneas, daños neuronales e incluso aumentando la prevalencia de cáncer.

 

Adyacente a ambas localidades se emplaza el Barrio Industrial, que alberga a la fundición y refinería de Codelco División Ventanas, el almacenamiento de combustibles de ENAP, la termoeléctrica de AES GENER, la petroquímica de Oxiquím, el depósito de combustibles de Gasmar, entre otras empresas. La Ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, precipitadamente sindicó a las emanaciones de ENAP como el origen del reciente evento de intoxicación, no obstante, tal relación causa-efecto no ha sido comprobada, cobrando en los últimos días mayor fuerza la tesis que apunta como responsable a las emanaciones de Oxiquím y Gasmar (El Mostrador, 28 de agosto de 2018).

 

Retrospectiva del territorio en relegación

Independiente del origen de las emisiones tóxicas, es preciso ponderar las responsabilidades del Estado en la crisis ambiental, que actualmente mantiene en situación de incertidumbre a los lugareños de Quintero-Puchuncaví y alrededores, toda vez que la producción de territorios bajo la etiqueta de zona de sacrificio, debe ser avizorada también desde su dimensión histórica, sociocultural y territorial.

Más allá de la cobertura mediática y el análisis aislado o episódico, es preciso señalar que en pleno impulso del Estado desarrollista, el problema ambiental de Quintero-Puchuncaví surge a partir de la construcción del Parque Industrial Ventanas en 1961, que siete años después, dio origen a un conflicto socioambiental ante la pérdida de cultivos agrícolas producto de las emanaciones de las chimeneas (La Tercera, 24 de agosto de 2018). Con todo, las movilizaciones sociales fueron desarticuladas en Dictadura ante la profundización de un paradigma de desarrollo económico a expensas de la preservación del ecosistema circundante. Por varios decenios, las operaciones de la industria minera se mantuvieron constantes, e incluso, se instalaron otras industrias potencialmente contaminantes en el territorio (El Desconcierto, 27 de noviembre de 2016). En 1993, debido a los altos índices de anhídrido sulfuroso y material particulado (MP 2,5), muy superior a lo permitido por la norma, y presentes en el entorno, el área fue declarada Zona Saturada (ZS), iniciando en consecuencia un débil plan de descontaminación que no prosperó. Mientras tanto, continuó el arribo de otro tipo de faenas químicas, mineras y una termoeléctrica, lo que ha implicado engrosar la amenaza tóxica en el territorio (El Mostrador, 7 de octubre de 2013).

Fundición y refinería de Ventanas, 1966. Recuperado de: http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-81737.html

Padecimiento cotidiano y sufrimiento ambiental

En retrospectiva de más de 50 años de contaminación ambiental, permite dimensionar la sentida demanda de los habitantes de Quintero-Puchuncaví y comunidades aledañas. Casos recientes como el cierre de la Escuela de la Greda en 2015, tras la intoxicación de alumnos por la inhalación de gases tóxicos, admiten tener en consideración que la memoria histórica local de los habitantes ha estado trazada por continuas coyunturas de crisis ambiental. Por ello, es fundamental amplificar los relatos de afectación y las demandas que, incluso de forma certera, han argüido los niños de Quintero, tal como fue el viralizado testimonio de Francisca Encina (El Desconcierto, 24 de agosto de 2018).  

El riesgo tóxico, desde la percepción cotidiana de los habitantes, adquiere una importancia sociocultural insoslayable, debido a las incertezas sobre la afectación de los agentes contaminantes con los cuales deben convivir diariamente los lugareños. Para el caso de Quintero-Puchuncaví, la experiencia de vivir en un contexto de riesgo tóxico, detona que los sujetos expuestos a las partículas emanadas por las industrias sean más proclives a la desigualdad socioambiental. Es decir, la inequidad no sólo se traduce en variables socioeconómicas, sino que también significa respirar el peor aire, tomar la peor agua y verse expuestos a mayores niveles de riesgos ambientales y enfermedades, en comparación a habitantes de otros asentamientos que no están inmersos cotidianamente a riesgos tóxicos (Castillo, 2015).  

Los efectos de la contaminación en el entorno y la incertidumbre sobre los efectos en la salud, entonces, han reforzado el relegamiento social y la injusticia ambiental en Quintero-Puchuncaví, reproduciendo relaciones de dominación que ejercen las empresas y el Estado ante la permisividad y la dilatación del problema. Este padecimiento cotidiano por contaminación está produciendo un caso de sufrimiento ambiental (Auyero & Swistun 2008) muy exiguamente atendido desde la institucionalidad pública, puesto que se ha preferido tratar las crisis de forma episódica y, a lo más, tomando medidas reactivas.

¿La planificación de una zona de sacrificio?

Bien saben los que se dedican a la planificación urbano-territoriales que emplazamientos como el Barrio Industrial de la bahía de Quintero-Puchuncaví no obedecen a una localización espontánea o al libre arbitrio de la iniciativa industrial, toda vez que las localizaciones se deben ajustar a una serie de planes de desarrollo  e instrumentos de planificación (urbana, territorial y ambiental) con el objeto de regular, la siempre compleja convivencia entre industrias potencialmente contaminantes y asentamientos humanos.

A modo de presunción, es posible sostener que desde la década de 1960, el Estado comenzó a prefigurar a las comunas de Quintero y Puchuncaví como áreas de producción industrial ante el advenimiento de la fundición y refinería de Ventanas, y cuya configuración industrial del territorio se ha proyectado hasta la actualidad. El rol del Estado en materia de planificación de los territorios, nos advierte sobre el fracaso de un modelo de desarrollo económico insustentable que -tal como si fuese la crónica de una crisis ambiental anunciada- terminó por cristalizar la poco feliz declaratoria de Zona Saturada (ZS), signando los territorios ambientalmente degradados y con bajos niveles de salubridad, lo que la postre, repercute en la etiqueta de zonas de sacrificio. Por ende, el caso de Quintero-Puchuncaví debe ser posicionado desde una crisis ambiental y de salud pública, pero cuyo fenómeno también debe ser advertido desde la arista de la producción de los territorios bajo injusticia ambiental.     

 

Reflexiones finales

La actual emergencia química de Quintero-Puchuncaví no debe ser analizada como simple episodio que responde a circunstancias aisladas. Más bien, el análisis crítico debe apuntar a la comprensión del fenómeno en retrospectiva y desde su dimensión sociocultural, poniendo en relieve lo que significa habitar cotidianamente bajo sufrimiento ambiental. Por otro lado, es fundamental relevar el aporte del análisis territorial, para comprender, de forma integral, la relación entre éste y otros casos de menoscabo ambiental en el país, tales como: el acopio de metales pesados en Antofagasta; la penetración de partículas de relaves tras el histórico embancamiento de la bahía de Chañaral; la emisión de gases contaminantes en la conurbación Paipote-Copiapó, la contaminación atmosférica en ciudades como Coyhaique y Temuco, entre otros casos.

Avanzar hacia mayores cuotas de justicia ambiental en territorios de relegación tóxica, supone propender a la implementación de una política pública integral y reforzar el marco legal chileno con normas de planificación urbana y ambiental congruentes que protejan la salud de las comunidades.  No obstante, ello necesariamente debe ir acompañado de un cambio en el paradigma de desarrollo, con el objetivo de generar un modelo económico que no sobrepase la capacidad de carga de los ecosistemas y, de esta manera, garantizar un medio ambiente libre de riesgos para los habitantes.

Referencias

Auyero, Javier & Swintsun, Débora (2018). Inflamable. Estudio del sufrimiento ambiental. Buenos Aires: Paidós.

Castillo, Mayarí (2015). “Desigualdades socioecológicas. Miradas etnográficas sobre el sufrimiento ambiental en los casos de Ventanas y Arica”. En: Castillo, Mayarí y Maldonado, Claudia (Eds.). Desigualdades. Tolerancia, Legitimación y Conflicto en las sociedades latinoamericanas. Santiago de Chile: Ril Editores.

El Desconcierto (24 de agosto de 2018). El admirable reclamo de niña de Quintero: “Perdemos nuestro derecho a estudiar por el aire cochino que tiran las empresas”. Recuperado de:

http://www.eldesconcierto.cl/2018/08/24/el-admirable-reclamo-de-nina-de-quinteros-perdemos-nuestro-derecho-a-estudiar-por-el-aire-cochino-que-tiran-las-empresas/

El Desconcierto (27 de noviembre de 2016). Quintero, Ventanas y Puchuncaví: Medio siglo de muerte silenciosa en la bahía chilena. Recuperado de:

http://www.eldesconcierto.cl/2016/11/27/quintero-ventanas-y-puchuncavi-medio-siglo-de-muerte-silenciosa-en-la-bahia-chilena/

El Mostrador (7 de octubre de 2013). Campiche: la termoeléctrica que Bachelet respaldó cediendo al lobby político norteamericano. Recuperado de:

http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2013/10/07/campiche-la-termoelectrica-que-bachelet-respaldo-cediendo-al-lobby-politico-norteamericano/

El Mostrador (28 de agosto de 2018). Algo huele mal: informe técnico de 2017 pone la lupa en empresa de gas dirigida por Ricardo Cruzat en Quintero. Recuperado de:

http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2018/08/28/algo-huele-mal-informe-tecnico-de-2017-pone-la-lupa-en-empresa-de-gas-dirigida-por-ricardo-cruzat-en-quintero/

La Tercera (24 de agosto de 2018). Quintero y Puchuncaví: la zona de sacrificio. Recuperado de:

https://www.latercera.com/nacional/noticia/quintero-puchuncavi-la-zona-sacrificio/295044/

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