A propósito de “los chilenos propietarios” y el acceso a la vivienda

Las palabras del Ministro de Vivienda y Urbanismo en agosto de este año, en la comisión de Vivienda y Urbanismo del senado, que se hicieron famosas esta semana con la difusión del video de la cuña por parte del diputado Alejandro Bernales (Partido Liberal de Chile) “…sobre todo en un país donde la gran mayoría de los chilenos son o somos propietarios, porque es nuestro patrimonio, no tenemos mucho más; la casita, dos departamentos, y ahí se radica el patrimonio de los chilenos”, causaron una controversia recogida por redes sociales, diversos medios de comunicación y actores relevantes de la política nacional, tomándose la agenda por un día.

Dejando de lado las aclaraciones semánticas y de contexto de lo que “en verdad quiso decir”, y la lluvia de cifras que trato de poner a prueba la idea central expuesta por el ministro, que era que los chilenos somos propietarios de más de un inmueble, y que, a nuestro juicio, demuestra que el ministro se equivocó, situación que más o menos queda en evidencia cuando, segundos posteriores a la cuña, el mismo ministro señala “… pero hoy día, no sé los porcentajes, no los manejo, pero el porcentaje altísimo del patrimonio es la propiedad, asociado una casa, un departamento, una casa en la playa o un terreno”, es pertinente entregar otra arista al problema de los chilenos propietarios.

Cuando el ministro habla de “la gran mayoría de los chilenos son o somos propietarios” y, para justificar este juicio, posteriormente entrega el porcentaje de hogares que declaran ser propietarios en la encuesta CASEN 2017 como lo hizo en su cuenta de twitter, se podría dar por cerrada la discusión ya que, al menos, logra demostrar una interpretación de sus dichos. Sin embargo, la sola exposición del tipo de tenencia de un hogar no muestra lo complejo del fenómeno de la propiedad y el acceso a la vivienda en Chile.

En particular, uno de los principales supuestos que encierra la afirmación del ministro, es que los chilenos hemos tenido la libertad de acceder a la adquisición de una propiedad. Esta noción puede estar alimentada por las cifras que se manejan en el mercado inmobiliario, donde se han edificado 1.210.568 viviendas nuevas entre los años 2009 y 2017, según cifras del INE a partir de los permisos de edificación. A esto se puede sumar la expansión de la clase media que, en otras palabras, significa que los hogares presentan mayores ingresos, lo que les permite adquirir más compromisos financieros como los de un crédito hipotecario, cerrando el circulo virtuoso entre una oferta sostenida en el tiempo y una demanda con capacidad de compra.

El problema en este escenario es que, al observar datos complementarios a la simple tenencia, no se evidencia un impacto inequívoco de estas tendencias (producción de vivienda y mayores ingresos) sobre el déficit habitacional, sobre los hogares que requieren una vivienda. El siguiente gráfico expone en la línea roja el déficit habitacional (medido como número de viviendas irrecuperables, número de hogares y núcleos allegados hacinados) según el total de hogares del país y en las barras azules el número de viviendas nuevas. Como se puede aprecia, a pesar de la constante construcción de nuevas viviendas que anualmente alcanza un promedio de 136 mil unidades en el período, el déficit ha fluctuado, alcanzando un máximo de 9,9% en 2011 y un mínimo de 7,2% en 2015. El aumento especifico en el último tramo, 2015-2017, es producto del aumento de hogares allegados que alcanzó los 300 mil en ese año, representando un aumento de casi el 64% desde el 2013, y, en menor medida, al aumento de viviendas irreparables (cerca de 4 mil de aumento). Por otro lado, y sólo a modo de ilustración del fenómeno, si se hubiese destinado la producción total de viviendas para cubrir este déficit habitacional, en 5 años este problema se hubiese resuelto.

 

Entonces, ¿quiénes son los que acceden a las viviendas que se construyen anualmente? ¿Son los 203 mil hogares (según CASEN 2017) que concentran el nuevo stock de viviendas? ¿por qué no es constante la disminución del déficit si el mercado inmobiliario ha producido viviendas constantemente en la última década? En este contexto, es posible que el ministro haya develado inconscientemente el principal problema que tiene el acceso a la vivienda actualmente, y que no ha permitido disminuir el problema de los hogares que no poseen un inmueble, y es que existen chilenos, no todos, sino unos pocos, que sí poseen más de una vivienda, acaparándolas por ser una inversión segura y aprovechándose históricamente de beneficios tributarios como el IVA a las viviendas nuevas que la reforma tributaria del gobierno anterior eliminó.

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