El Estado Como Agente Urbano y Las Inmobiliarias Populares

Por Ignacio Arce Abarca
Geógrafo de la Universidad de Chile

 

Durante esta semana apareció en la prensa el lanzamiento de la llamada Inmobiliaria Popular en Recoleta, iniciativa liderada por su alcalde Daniel Jadue, y que busca materializar en marzo de 2019 un proyecto de 38 viviendas para el arriendo mediante subsidio, ampliable en una segunda etapa a 90, para enfrentar el alto grado de personas en condición allegada y población migrante en estado de hacinamiento en la comuna.

La iniciativa destaca por posicionar al Municipio como desarrollador de un proyecto inmobiliario que en términos habitacionales plantea superficies amplias comparadas al promedio del mercado, con un sentido arquitectónico armónico con el entorno al ser de 4 pisos, y que aproveche los beneficios de la centralidad urbana al estar ubicados cerca de líneas de metro y servicios.

Hasta ahora esta iniciativa ha despertado el abierto interés de las autoridades de Las Condes, Macul, Renca y Valparaíso quienes planean articular proyectos con características similares, incentivando la capacidad del municipio para ser un agente activo dentro del desarrollo inmobiliario local. Es una actitud bastante diferente a la que tradicionalmente ha tenido el Estado y los municipios frente a este problema desde las últimas décadas, porque el criterio que orienta a la Inmobiliaria Popular es social y no es su rentabilidad económica.

Guetos verticales de Estación Central
Fuente: La Nación

Cuando prima la rentabilidad respecto al desarrollo urbano terminamos por presenciar lo sucedido con los conocidos “guetos verticales” en Estación Central, un caso más o menos reciente que muestra el ineludible papel que tiene el Estado como actor inmobiliario, ya sea con una actitud pasiva al no contar con planificación urbana local sumado a la inexistencia de una autoridad para la regulación urbana metropolitana, o con una actitud activa comúnmente pro mercado, donde si bien no es recurrente que el Estado gestione y materialice un proyecto, éste suele articulerse para abrir posibilidades para el negocio inmobiliario allí donde no existía. Lamentablemente estos casos abundan, porque el Estado y el sector empresarial siempre han sabido dialogar y llegar a acuerdos, sobre todo cuando hay altas expectativas de inversión y retorno en un contexto de libre mercado.

Algunos ejemplos claros y emblemáticos donde el Estado a través de diferentes escalas ha jugado un papel activo como agente inmobiliario pro mercado, directamente en favor de la rentabilidad para los desarrolladores inmobiliarios, son la “renovación urbana” de Santiago y la expansión urbana metropolitana a través de la planificación condicionada. Cada una ha provocado irreversibles transformaciones a la ciudad y merecen ser reconocidas como experiencias que no debiesen volver a ocurrir.

En el primer caso el municipio jugó un papel activo desde la década de 1990 hasta fines del 2000 para organizar la demanda y convencer a la oferta, creando un buen clima para el negocio inmobiliario privado conformando bancos de terrenos y manipulando la planificación urbana local para abrir oportunidades de inversión, a partir de allí se densificaría el eje de Santa Isabel y el Centro Histórico hasta, el algunos casos, llegar a la saturación. Mientras que el en segundo caso, el MINVU gestionó una nueva política pública para permitir a grandes empresas inmobiliarias dueñas de extensos terrenos en la Provincia de Chacabuco, construir megaproyectos en sectores antiguamente rurales. La existencia de exclusivos sectores como Chicureo, encuentran origen en los sucesivos arreglos hechos al Plan Regulador Metropolitano de Santiago desde fines de la década del 1990 a la actualidad.

Laguna artificial Ayres de Chicureo, ubicada en la comuna de Colina
Fuente: Inmobiliaria Aconcagua

De esta forma, hay una tradición bastante amplia del Estado como agente inmobiliario con un sentido pro mercado. Lo interesante de la Inmobiliaria Popular es que plantea una forma diferente de pensar el desarrollo urbano y allí radica la resonancia mediática que ha tenido, aun cuando sean iniciativas puntuales pero orientadas a intentar responder a problemáticas sociales que son una consecuencia directa de la feroz privatización y mercantilización del desarrollo urbano en Chile, promoviendo el derecho a la ciudad y fortaleciendo alianzas de cooperación públicas-civiles, de esas que escasean en la historia política social del país.

Se deben valorar en conjunto estas iniciativas, al menos el interés por imaginar un desarrollo urbano no basado en su rentabilidad económica, esperando que estas iniciativas no sean una isla de progreso social en un mar de libre mercado, porque al posicionar el derecho colectivo a la vivienda y a una ciudad digna se comienza a discutir la deuda histórica del Estado chileno respecto la calidad social de los espacios urbanos. La Inmobiliaria Popular de Recoleta demuestra que cuando existe voluntad política no hay excusas ni barreras para enfrentar problemáticas urbanas complejas, en vez de privilegiar el enriquecimiento personal de los desarrolladores inmobiliarios. También incita a retomar los espacios de tomas de decisiones y exigirle al Estado adoptar sus funciones sociales en términos de planificación y desarrollo urbano con y para los ciudadanos. Solo así estas iniciativas puntuales tendrán proyección en el futuro remeciendo el paradigma de urbanismo neoliberal que abunda en la actualidad.

Reivindicación y Lucha por una Vivienda: Mujeres Migrantes Construyendo Comunidad

El acceso a la vivienda en Chile constituye una problemática estructural dentro de la sociedad. El sueño de la casa propia se transforma en el mayor objetivo de vida de muchas personas, quizás nunca pudiendo lograrlo. Con la liberalización del suelo en 1979 (De Mattos, 2005), el territorio comenzó a regirse bajo las dinámicas del mercado, dejando pocas posibilidades a los habitantes más pobres de la ciudad para elegir donde vivir.

Hoy Chile en el contexto latinoamericano, es uno de los países que recibe una gran cantidad de población extranjera proveniente del hemisferio sur, transformándose en un polo migratorio. El anhelo por encontrar una mejor calidad de vida, muchas veces se ve frustrado cuando se topan con limitaciones en el acceso a una vivienda, con arriendos caros y condiciones precarias, siendo uno de los problemas más importante que deben sortear.

Para las y los migrantes, el subarrendamiento se consolida como una de las posibilidades más concretas para habitar, teniendo que aceptar el aprovechamiento y discriminación a la hora de arrendar, con altos precios, reducidos espacios y precariedad material. Si bien esta forma de residencia es una de las más accesibles para los recién llegados, actualmente existen diversas experiencias en Chile (Copiapó, Santiago, o como el tan conocido campamento multicultural de Antofagasta), que demuestran que las tomas de terreno se manifiestan como una alternativa residencial para los migrantes, que permite afrontar los obstáculos de acceso a un espacio para vivir.

La irregularidad de los asentamientos en sus diversas formas, ha sido uno de los mecanismos del habitar que en Chile se constituye como alternativa y estrategia a las opciones de soluciones habitacionales que ofrece el Estado (Garcés, et. al, 2004: 4), en donde los habitantes más pobres de la ciudad, están obligados a producir su propio hábitat, lo que ha configurado la morfología, el paisaje y  las dimensiones de la ciudad. Como mecanismo del habitar las ocupaciones de tierra permitieron una apropiación y construcción del espacio diferenciada, en donde la importancia de las prácticas de construcción social y política del hábitat se ocultaron mediante el fundamento de la ilegalidad. La planificación urbana y el desigual acceso al mercado del suelo, generó que el poblamiento de las ciudades tuviera características asimétricas, donde en muchos casos la inaccesibilidad a la vivienda formal, dio paso al desarrollo de asentamientos informales en las periferias urbanas.

¿Qué pasa con el acceso al habitar por parte de los migrantes? La localización y las condiciones de la residencia en la ciudad de los migrantes en Chile es un factor que permite dar cuenta de los procesos económicos, políticos y sociales, que se están viviendo actualmente, poniendo de manifiesto la incapacidad e inhabilidad del Estado chileno en su gestión ante el arribo de un importante volumen de población extranjera.

En la comuna de Colina existe una toma de terreno en donde gran parte de sus pobladores son migrantes dominicanos y en una cifra mayor, mujeres. En su origen (2011) se constituye como un campamento chileno, sin embargo, en el año 2015 la toma tiene un punto de inflexión, la llegada de un grupo de dominicanas que, aprovechando la disponibilidad de terreno en un antiguo vertedero comunal, comienzan a levantar y construir un espacio donde vivir. Si bien existen residentes de diferentes países latinoamericanos, al 2017 los residentes dominicanos supera el 63% del total de los habitantes (TECHO, 2016), que vienen en busca de mejores oportunidades de trabajo para poder enviar dinero a sus familias en el extranjero. Actualmente el Campamento Ribera Sur alberga aproximadamente 140 familias, con 52 hogares chilenos y otras nacionalidades, y 81 hogares extranjeros provenientes de República Dominicana (SERVIU, 2016). Lo particular de este asentamiento es que en su mayoría lo constituyen mujeres, un 57,9% de las mujeres dominicanas del campamento son jefas de hogar (FAU- TECHO, 2017). Si bien el campamento se localiza en una comuna de la periferia norte de la Región Metropolitana, en la escala comunal Ribera Sur se ubica en un espacio privilegiado, cercano a servicios, centros educacionales, transporte colectivo, entre otros.

En Chile, las tomas de terreno de finales de los años cincuenta fueron manifestación de la relevancia del ejercicio social y político que realizaron las mujeres pobladoras de ese tiempo. Se convirtieron en actoras de diversos movimientos sociales, formando parte de importantes transformaciones políticas y sociales de la época. Las mujeres chilenas perdían protagonismo al momento de la consolidación de las tomas en la ciudad- cuando las dirigencias quedaban al mando de hombres-, pues se relegaba su rol a los espacios domésticos, ocultando la importancia de las acciones de las pobladoras en el proceso de conquista de terrenos en el país.

Las mujeres dominicanas hoy reproducen diferentes lógicas comunitarias de asentamiento, ya que son ellas las que actúan y figuran como representantes durante todo el proceso de asentamiento y autoconstrucción del campamento, pudiendo tomar decisiones trascendentales en la construcción de los espacios interiores del campamento (materiales, simbólicos e identitarios),  vinculadas a las experiencias grupales, en donde lo colectivo significa y construye más allá de lo doméstico. La complejidad de las actividades realizadas por las mujeres tanto en la conquista de espacios para la vivienda, como en las actividades familiares se traduce en prácticas de construcción del espacio comunitario. La construcción comunitaria de las relaciones sociales y políticas que ponen de manifiesto las mujeres en las tomas de terreno, configuran los distintos espacios en el campamento, de los que hacen uso no sólo ellas, sino que todos los residentes. No se refiere a los espacios construidos por ellas para ellas, sino que desde sus prácticas, para el colectivo. Las prácticas espaciales de estas pobladoras en la escala barrial, evidencian las innumerables obligaciones que tienen a su cargo, -madres, trabajadoras, alimentadoras, amigas, cuidadoras- que manifiestan las labores de la mujer en la sobrevivencia, no sólo de la familia sino que también del colectivo.

Como se destacó, en el campamento de Colina, las mujeres dominicanas se alzan como una voz de lucha y compromiso con su migración, en donde de manera solidaria y comunitaria, construyen lazos no sólo con sus compatriotas, sino que con los vecinos del sector, en donde todas las prácticas que llevan a cabo se consolidan en un aporte para la sobrevivencia del colectivo, sin perder la identidad dominicana.

El poder de las mujeres en el campamento es estructurante, al punto de disponer y organizar espacios para la reproducción cultural que permiten mantenerse en el país como migrantes. La comunidad necesita de las prácticas de reproducción social y de los espacios construidos por las mujeres dominicanas, necesitan reconocer sus labores para poder seguir viviendo en el país, de otra forma, todo en el cotidiano sería más complejo. Son las mujeres dominicanas, las encargadas de resguardar la identidad dominicana en Chile, y de mantener el sentimiento de nostalgia con su cultura para poder replicarla acá.

La relevancia política y económica que ha generado los últimos años el fenómeno migratorio en Chile, y el desconocimiento e ignorancia por parte de la clase política de la realidad de los colectivos extranjeros -principalmente latinoamericanos-, favorece una serie de cargas simbólicas y materiales que posicionan a los y las migrantes en espacios de vulnerabilidad, desigualdad y subordinación que condicionan el acceso a su principal objetivo migratorio, una vivienda, un trabajo para una mejor calidad de vida.

 

Por Daniela Frías Montecinos
Geógrafa & Magíster en Desarrollo Urbano

Observatorio CITé participa en el 7° Encuentro de Diseño Urbano: Imaginarios Urbanos y Territoriales

El pasado 22, 23 y 24 de noviembre se desarrolló el 7° Encuentro de Diseño Urbano: Imaginarios Urbanos y Territoriales, teniendo como sede la Facultad de Arquitectura y Artes de la Universidad Austral, en la ciudad de Valdivia. La actividad invitaba a poner en debate las distintas disputas que hay sobre los nuevos significados en el territorio, los diferentes conflictos urbanos en Latinoamérica -y especialmente, en Chile- generados entre lo real (tangible) y lo imaginado (percepción) a diferentes escalas.

Daniel Escobar (derecha), a su lado Catalina Loren.

En el marco de este encuentro, miembros de nuestra ONG, Catalina Loren y Daniel Escobar, participaron presentando la ponencia Juegos urbanos para el aprendizaje territorial: el caso Villápolis, junto a la arquitecta Michelle Cáceres. La experiencia de Villápolis fue realizada hace un año en el Primer Encuentro Ciudadano sobre Vivienda, Territorio y Hábitat Patrimonial, realizado en Villa Olímpica, el cual fue organizado por académicos del Instituto de la Vivienda de la Universidad de Chile, donde trabajamos conjunto a la Junta de Vecinos N°32 de la Villa y la ONG Hábitat y Territorio.

Tablero del juego Villápolis.

En esta exposición presentamos en detalle el proceso de co-creación realizado para la elaboración de este juego de tablero patrimonial, las lecciones obtenidas, además de invitar a reflexionar respecto a las oportunidades que ofrece el uso de dispositivos lúdicos para el aprendizaje de los imaginarios y significados territoriales construidos por los habitantes.

Arquitectura Vernácula: Tradición y Sabiduría Ancestral

Título: Casa de piedra, Toconao Chile.
Autor: Flickr Marcos Escalier

De acuerdo a la Carta del Patrimonio Vernáculo Construido (1999) del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, se define el Patrimonio tradicional o vernáculo como la expresión fundamental de la identidad de una comunidad y de sus relaciones con el territorio, una expresión de la diversidad cultural del mundo. Tras la publicación de este documento, su estudio ha tenido protagonismo en toda Iberoamérica, impulsándose el análisis de aspectos materiales y simbólicos en pos de la puesta en valor de construcciones y hábitat residenciales ancestrales que paulatinamente han ido desapareciendo.

Tras la pérdida paulatina material de un hábitat, de su riqueza y sabiduría ancestral, ha ido ganando terreno el reconocimiento del valor cultural que este conlleva. Es así, como la importancia de lo patrimonial ha traspasado los límites de lo monumental, considerándose al hábitat residencial vernáculo, fuente de valor a partir de la tradición y de la memoria que habita en los pueblos, la cual merece ser rescatada y protegida.

A partir de Cartas internacionales que muestran la preocupación por la arquitectura vernácula como la Carta de Venecia de 1964, hasta la Carta de normalización de esta manifestación como patrimonio de 1999, se ha revelado la importancia de la arquitectura vernácula como manifestación de la identidad de una comunidad, la cual produce de forma natural y tradicional su propio hábitat y lo hace convivir en perfecta armonía con el paisaje cultural y con su medio ambiente. Sumado a esto, y en referencia al aporte cultural de los habitantes de una localidad en cuanto a su tradición, se reconoce la importancia y la necesidad de generar un instrumento normativo para proteger el Patrimonio Cultural Inmaterial, dando origen a la Declaración Universal sobre la diversidad Cultural (Unesco: París, 2001), junto con la Proclamación de Obras Maestras del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad.

Título: Ruka.
Autor: Flickr RL GNZLZ

Amos Rapoport (1972) define la construcción vernácula como aquella que se sitúa en un espacio con características geográficas y climáticas singulares, que respeta las construcciones de sus casas a nivel tecnológico-material y a las personas que las habitan, las cuales conviven armónicamente en un espacio que ellos mismos han fabricado. Rudofsky (1964) denomina  a esto, una “arquitectura sin arquitectos”. En este sentido, es posible comprender el concepto de casa o hábitat residencial, como un espacio en donde los habitantes tienen directa influencia, tanto en la conformación de la vivienda como en las instancias participativas para la conformación de su propio espacio habitado por una comunidad local.

Esta construcción tradicional y popular como sistema sociocultural de alta complejidad construida por su propios habitantes, cuenta con características propias de acuerdo a la tradición local, a los materiales utilizados para su construcción tomados de la propia naturaleza, y a las características climáticas y geográficas del lugar.

La arquitectura vernácula es el testimonio constructivo directo de las formas de asentarse en el territorio y si a esto sumamos que en Chile muchas de ellas se encuentran en zonas rurales, nos encontramos con una expresión cultural y patrimonial material simbólica de fragilidad que merece ser analizado y protegido, puesto que la generalidad investigativa nos advierte que el tema de lo rural ha tenido menos relevancia a la hora de investigar y tomar medidas de salvaguarda patrimonial. Es en este ámbito donde menos énfasis se ha puesto en la investigación académica y en la toma de medidas a nivel gubernamental para enfrentar temas de habitabilidad,  precisamente donde más subsisten ejemplos de arquitectura vernacular desprotegida.

Si bien, la arquitectura vernácula ha sido en nuestros días objeto de estudio e investigación de profesionales de la construcción y de las ciencias sociales, sigue siendo necesario el análisis y preparación de material de investigación que de cuenta de la puesta en valor de las tecnologías constructivas y su relevancia ecológica, al igual que de los procesos que involucran su vinculación directa con la comunidad y el territorio.

Para detener y evitar la pérdida de este tipo de manifestaciones ricas a nivel arquitectónico, cultural y ambiental, es necesario fomentar la toma de decisiones informadas y en base al respeto por las identidades y tradiciones de sus comunidades. Es a raíz de esto que podemos cuestionarnos si a través de la generación de proyectos arquitectónicos locales que permitan la conservación del patrimonio cultural, será posible el fortalecimiento de las identidades culturales, tradicionales y populares de nuestros antepasados, posibilitando el consecuente desarrollo sostenible de los territorios.

Título: Catro, Chiloé.
Autor: Flickr Davidlohr Bueso.

Siendo la arquitectura un tema que compete directamente a los profesionales de la construcción y del urbanismo, las necesidades, razones y formas de habitar nos competen a todos al momento de respetar y valorar la traición y las identidades socioculturales de sus habitantes y comunidades. Debemos, por ende, cuestionarnos y reflexionar acerca del valor de la arquitectura vernácula o tradicional a nivel tecnológico constructivo, acerca del aporte de este tipo de construcciones a la cultura, a la tradición y al patrimonio y, por sobre todo, sobre las formas y medidas que nos permitan rehabilitar y conservar de manera sostenible y sustentable la arquitectura vernacular en nuestro país. Todos estos, aspectos fundamentales para arquitectos y profesionales a cargo de la toma de decisiones en la construcción del hábitat residencial y desarrollo local y regional en Chile.

 

Bibliografía

Rapoport, A. (1972). Vivienda y cultura. Gustavo Gili.

Rudofsky, B. (1964). Architecture without architects: a short introduction to non-pedigreed architecture. UNM Press.

 

Por: Cynthia Pedrero Paredes. Licenciada en Estética, Pontificia Universidad Católica de Chile.

Presentación de la ONG en la Universidad Santo Tomás

Ignacio Arce y Natalia Vernal, integrantes de Observatorio CITé, fueron invitados por la profesora Carolina Torres este pasado lunes a presentar los lineamientos generales de la ONG y los principales hallazgos del proyecto “Patrimonio Oculto” a estudiantes de la carrera de Trabajo Social en la Universidad Santo Tomás, como una forma de sociabilizar la experiencia del FONDART y dialogar en torno a la aplicación de Metodologías Participativas, como una forma de trabajo comunitario territorialmente situado.

Observatorio CITé participa en Conferencia COES 2017 Vínculos Sociales y Ciudadanía: Interacciones y Cohesión Social

El pasado jueves 9 y viernes 10 de noviembre se desarrolló la Conferencia Internacional COES “Vínculos Sociales y Ciudadanía: Interacciones y Cohesión Social” teniendo como sede la Universidad Adolfo Ibáñez de Viña del Mar. La actividad invitaba a discutir interdisciplinariamente respecto el rol de la participación, formación de redes sociales, vínculos con otros y socialización política en el fortalecimiento y reinvención de la cohesión social, a través de sesiones plenarias con expertos internacionales, paneles temáticos y presentación de póster académicos.

En el marco de este encuentro miembros de nuestra ONG, Catalina Loren y Daniel Escobar, participaron presentando el póster académico “Organización Social en los cités” el cual exponía uno de los capítulos del libro “Patrimonio Oculto: Historias de Cité” escrito por Álvaro Besoaín, resultado del Proyecto FONDART Patrimonio Oculto en los cités de la comuna de Santiago desarrollado por Observatorio CITé.

El póster fue parte de una exposición permanente en el hall del edificio principal de la sede, la cual estuvo presente durante los dos días en los que se desarrolló el congreso, siendo visitaba por sus asistentes, así como también por estudiantes y académicos de la universidad. Su presentación se realizó el viernes por la mañana, donde una comisión evaluadora compuesta por diversos académicos del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social – COES conocieron sobre nuestra organización y las principales conclusiones de la investigación, con énfasis en la articulación social que se desarrolla hoy en los cités estudiados.

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