Fundamentos


El interés y el reconocimiento sobre la primera vivienda social del país, el cite, como elemento patrimonial de la ciudad de Santiago se ha centrado mayoritariamente en la dimensión arquitectónica y/o material de este tipo de edificación, y en donde el esfuerzo de protección y conservación se ha focalizado en estas características que la definen, parcialmente. Por esto, el presente proyecto busca aportar al reconocimiento de prácticas patrimoniales producidas y contenidas en determinados cités de la comuna de Santiago, como una forma de visibilizar la existencia de hábitos y costumbres cargadas de un profundo simbolismo, cristalizadas en prácticas y discursos bien definidos que se encuentran vinculados estrechamente a una forma de habitar posibilitada por la naturaleza urbana de un cité, su composición social y su contexto territorial, pero que al no contar con un reconocimiento formal por parte de instituciones con interés y capacidad de registrar, promover o conservar el patrimonio inmaterial contenido en él, termina por permanecer oculto, desprotegido y con riesgo de olvido. En este sentido, el proyecto toma interés en el cité como objeto de estudio e intervención cuando es entendido como una forma de habitar especialmente relacionada con el espacio público y determinada por una cierta estructura urbana, con rasgos arquitectónicos particulares que les hacen muy reconocibles y que con el pasar de las décadas han tenido destinos muy distintos; algunos han visto la renovación de sus entornos, mientras que otros han se han deteriorado hasta el derrumbe. Esta forma de habitar encuentra relaciones sociales propias y distintivas de acuerdo a su contexto urbano específico, pero también posee elementos comunes a la naturaleza del cité, donde el sentido de comunidad adquiere una preponderancia mayor al invitar el encuentro social y la convivencia en los espacios comunitarios, de allí constantemente se producen y reproducen prácticas simbólicas para sus residentes con elementos patrimoniales que ayudan a la cohesión social. Por otro lado, el proyecto asume una posición no tradicional en el estudio sobre el patrimonio, en línea con los planteamientos de Márquez, Rozas y Arriagada (2014) o Licuime (2013) sobre la necesidad de dar un giro democratizador en la producción social del patrimonio, lo que implica el reconocimiento como agentes sociales importantes en la elaboración y legitimación patrimonial a los residentes de los cites, los que tradicionalmente han estado relegados a ser meros espectadores y/o consumidores.

 

Las principales fortalezas del proyecto transitan en tres sentidos. El primero refiere al trabajo e interacción directa con los residentes de cada cité, aportando a la generación de espacios de discusión que logren promover la conciencia y valorización sobre la importancia de sus prácticas patrimoniales, facilitándoles herramientas conceptuales y técnicas para cargarlas de un sentido crítico que favorezcan la integración, cohesión social y cooperación, elementos centrales para el desarrollo humano según el PNUD. El segundo es la posibilidad de hallazgo y reconocimiento empírico de prácticas patrimoniales ocultas, las que puedan ser interpretadas desde distintos enfoques disciplinarios complementarios entre sí, ayudando a problematizar diferentes concepciones teóricas sobre el patrimonio cultural inmaterial que puede estar ausentes en la discusión formal y/o académica sobre la materia. El último refiere al trabajo interdisciplinario entre la Sociología, Geografía y Antropología el cual permite contar con variados enfoques ricos en contenidos y metodologías complementarias, que al mismo tiempo comparten la naturaleza propia del estudio de las relaciones sociales, las expresiones culturales y su vínculo con el entorno.