COMUNICADO OBSERVATORIO CITé CIUDADES INTEGRADAS AL TERRITORIO

Reflexión sobre el caso Catrillanca.

Como ONG Observatorio de Ciudades Integradas al Territorio (CITé), no hemos podido quedar indiferentes ante la violencia desproporcionada ejercida a manos del Estado y, por tanto, hemos redactado el siguiente comunicado con el fin de desviar la discusión desde la crónica roja periodística, que ha buscado entender el evento como un hecho puntual y fortuito. Nuestro objetivo como organización es aportar a la comprensión de la complejidad de los territorios y sus comunidades. Por esto consideramos fundamental entender la genealogía del problema que comienza a raíz del desarrollo de un Estado-nación racista que construye constantemente un otro disruptivo.

 

Hoy queremos destacar tres puntos que nos parecen fundamentales a raíz de lo que ocurre actualmente en el Wallmapu. En primer lugar, nos referimos a la violencia de Estado ejercida sobre quienes supuestamente deben ser protegidos y también al establecimiento de un Estado-nación que protege los intereses de grupos elitistas. En segundo lugar, profundizaremos respecto a la cultura de la “chilenidad racista” como constitutiva de una sociedad altamente segregada que sustenta a la institucionalidad. Finalmente, hablamos sobre los efectos que genera el Estado y una sociedad alienada y enajenada en los habitantes de la zona, ejemplificando como consecuencia que la Araucanía es hoy la región más pobre del país.

 

  1. La constitución de un Estado-nación que protege los intereses de ciertos grupos económicos.

Con respecto a la violencia de Estado, esta se lleva ejerciendo de forma ininterrumpida, haciéndose presente en la zona desde hace más de 200 años como han documentado diversos historiadores. La violencia en la región de la Araucanía no comienza con la irrupción del Comando Jungla, sino que se arrastra desde la época de la conquista española, “hay un dispositivo colonial que sólo cambia en sus matices históricos y hoy tiene la espectacularidad que requiere su Plan Araucanía” (Catrileo, 2018, p.1). Pero, ¿por qué sí este tipo de violencia que se arrastra desde hace mucho tiempo, es hoy noticia? La explicación tiene dos aristas, 1) por un lado, se busca criminalizar a las comunidades indígenas, lo cual permite validar las intervenciones militares en pos de la paz y el mantenimiento de la gobernabilidad del país, y 2) porque hoy la violencia ha escalado a niveles no vistos desde hace varios siglos, en pos de defender los intereses de los grandes empresarios económicos del país. Frente a este escenario hace sentido lo postulado por el filósofo Han (2016), “nos encontramos ante una sociedad que sanciona la violencia física como un medio para un fin. Es una sociedad sangrienta, distinta a la sociedad moderna, que es una sociedad del alma. Aquí, los conflictos se resuelven directamente con el uso de la violencia, es decir se eliminan de golpe” (p.15).

 

De esta forma, el asesinato de Camilo Catrillanca, es un caso más de violencia estructural, institucional e histórica.  La intervención política, de los medios de comunicación y las fuerzas coercitivas (comando Jungla) han ido transformando un acto de reivindicación, en un ejercicio de terrorismo que supuestamente atenta contra la paz de los migrantes que si queremos, aquellos que poseen el capital económico, político, social y cultural, aquellos de apellidos europeos, poseedores de las tierras, como por ejemplo, la sociedad forestal CMPC, propiedad de la familia Matte.

 

  1. La chilenidad racista como constitutiva de una sociedad altamente segregada

Una investigación del Centro de Estudio de opinión ciudadana y la Universidad de Talca[1] arrojó que el 70,6% de los chilenos considera pocos atractivos los rasgos físicos de los mapuches. En relación a esto, más de la mitad niega tener antepasados indígenas. Sin embargo, la realidad se encuentra estampada en el rostro de los millones de chilenos que transitan diariamente por las avenidas, en las cuales es imposible ocultar el mestizaje. Pero no sólo la piel es motivo de discriminación y racismo, sino también lo simbólico, según la misma encuesta el 70,7% de los encuestados cree que tener un apellido de origen mapuche puede perjudicarlos en el ámbito laboral, no es de extrañar entonces, que en Chile sea tan frecuente los cambios de apellidos, las cirugías estéticas y que la tintura “blonde” (rubia) sea la más vendida[2], con el objetivo así de alejar cualquier asociación a lo indígena.

 

Sin embargo, ¿existe una “raza” chilena, distinta a los pueblos originarios? la obra “Raza Chilena”, publicada en 1904 proponía la posible existencia de un único linaje, producto de la mezcla de los mapuches con los españoles. Sin embargo, el proyecto Chile Genómico (2012-2015), que estudió una muestra de 3 mil personas vino a desmitificar la existencia de una raza chilena propiamente tal:  

 

“La distribución es muy pareja, oscilando el origen europeo en alrededor de 50%, el origen amerindio en alrededor de 48%, y el africano entre un 2% y un 3% promedio. Aunque según la región de Chile que miremos, estos porcentajes varían, oscilando el origen amerindio entre un 35% y un 55%, y el origen europeo entre un 40% y un 60%”.

 

Pero quizás más importante aún, ¿existen las razas? investigaciones (Correa, 2016; Appelbaum, Macpherson, & Rosemblatt, 2003; Margulis, 1999; Wallerstein & Balibar, 1991), han respondido a esta interrogante planteando que las razas son una construcción ideológica para imponer superioridad respecto a ciertos aspectos fenotípicos, pero que muchas veces no tiene nada que ver con el genotipo. Los rasgos físicos muchas veces no se condicen con los genes, una persona caucásica perfectamente puede tener un gran porcentaje de genes africanos, por tanto, se cuestiona cada vez el concepto de la raza, ya que todos somos producto del mestizaje.

 

Toda esta discusión está arraigada en una chilenidad racista que es inmune ante otro/a (Tijoux, 2016). La generación de este discurso e imaginario falso referente a la raza chilena, tiene sus orígenes en la colonia, en pos de la búsqueda de una identidad alejada a la del “guacho”, sin embargo, esta forma de representación y visualización a sí mismo trascendió más de dos siglos y hoy se constituye como una verdad, en la cual la raza chilena va fusionada a ciertas características tanto del fenotípicas como también atributos intelectuales, como que los chilenos son más esforzados y más inteligentes, en desmedro de las comunidades originarias que se les tilda de flojas, borrachas, sucias, salvajes y feas. Este imaginario está fuertemente arraigado en la elite económica-política-cultural y social chilena, que se visualizan a sí mismos como legítimos herederos europeos, sin embargo, y tal como han ayudado a desmitificar ciertos estudios, los orígenes indígenas están presentes en todos los estratos socioeconómicos, incluso en el de las más altas élites.  

 

[1]https://www.radioactiva.cl/2018/02/el-40-de-los-chilenos-prefiere-a-los-rubios-y-la-mayoria-considera-feos-los-rasgos-mapuches/

[2] https://www.elciudadano.cl/columnas/chile-no-es-un-pais-xenofobico/11/16/

 

“la distribución genética por estrato socioeconómico, también encontramos que es relativamente pareja. El grupo ABC1 tiene un 40% promedio de genes amerindios, el C2 un 44% y el C3, 48%. En tanto, los grupos D y E, un 54%. Por lo tanto, somos un país netamente mestizo, y esta mezcla cruza transversalmente toda nuestra sociedad” (López, 2016).

 

Estos discursos respecto a la raza no hacen más que perpetuar y acrecentar una violencia, ya no sólo a través de las armas por parte del Estado, sino que es la misma sociedad chilena que, a través de una permanente violencia simbólica, legitima todas estas acciones, segregando al ser mapuche como un otro marginado de la sociedad.

 

  1. Consecuencias en los residentes del Wallmapu

El 14 de noviembre de 2018, los medios de comunicación informaban de un “confuso incidente” en el que habría muerto Camilo Catrillanca, pero no informaban respecto a que la muerte había acontecido producto de un disparo por la espalda a un civil desarmado, y que había sido percutado por un miembro del denominado “Comando Jungla”. Tuvo que pasar más de una semana, para que recién la opinión pública pudiese enterarse de la destrucción de evidencia que la misma institución habría llevado a cabo con el único video que habría grabado el momento exacto del disparo y la muerte de Camilo (Cooperativa, 2018).  

 

La violencia tiene lugar precisamente en la Región más pobre del país para el 2017 según la encuesta de caracterización socioeconómica nacional [CASEN] (Ministerio de Desarrollo Social, 2017), la cual mide pobreza multidimensional, y en donde residen un total de 989.798 habitantes (Instituto Nacional de Estadísticas [INE], 2017). Si bien, los países constantemente categorizan a su pueblo, a través de censos, encuestas, etc., con el fin, entrecomillas, de focalizar sus recursos, también estas se convierten en armas políticas que construyen fronteras físicas y simbólicas.

 

Discrepamos totalmente del análisis respecto a la idea de desarrollo de una región sólo a través de estos datos cuantitativos. Creemos como ONG que la Araucanía es uno de los territorios más ricos en saberes y es imposible cuantificarla con los mismos parámetros de rendimiento de otras regiones que se encuentran en su totalidad insertas en el circuito capitalista. La Araucanía nos da una bofetada de realidad sobre la geografía de resistencia y resiliencia que existe desde hace siglos. Nos invita a levantarnos y, a repensar de manera crítica y descolonizada los procesos socio-territoriales que se están desarrollando.

 

Si bien este documento es un mensaje diminuto y carece del llamado práctico a la lucha, podemos, al menos, recalcar el rol que tenemos como investigadores, profesores, tesistas y estudiantes, que muchas veces tomamos al Wallmapu como otra área de estudio interesante debido a su conflictividad, ejerciendo lo que Harvey denomina el extractivismo académico, es decir, delimitar e ir a “áreas de estudio” para sacar información que nos parece relevante y que nos sirve para nuestra acotada y, en muchos casos, descontextualizada investigación. En algún momento nuestras investigaciones deben dar el salto y aportar de una forma más concreta a la resistencia ejemplar de Camilo Catrillanca y el pueblo Mapuche. Si bien, este escrito no transgrede esos límites, buscamos que sea un grito desesperado en busca de un compromiso territorial y comunitario real.

 

Bibliografía

Appelbaum, N., Macpherson, A., & Rosemblatt, K. (2003). Race and Nation in Modern Latin America. Chapel Hill, NC: The University of North Carolina Press.

 

Cooperativa, (2018). “General Soto: Carabinero destruyó tarjeta de memoria porque tenía imágenes ‘personales’”. https://www.cooperativa.cl/noticias/pais/ff-aa-y-de-orden/carabineros/general-soto-carabinero-destruyo-tarjeta-de-memoria-porque-tenia/2018-11-21/193409.html

 

Correa, J. (2016). La inmigración como “problema” o el resurgir de la raza. Racismo general, racismo cotidiano y su papel en la conformación de la Nación. In M. E. Tijoux (Ed.), Racismo en Chile: La piel como marca de inmigración (pp. 35-46).

 

Catrileo, D. (2018). “Cuando Santiago ardió por Camilo Catrillanca”.  https://pousta.com/santiago-llamas-matias-catrillanca

 

Instituto Nacional de Estadísticas (2017). Censo de población y vivienda 2017.

 

López, A. (2016). Lo que la ciencia ha descubierto sobre la supuesta “raza chilena”.

 

Ministerio de Desarrollo Social (2018). Encuesta de caracterización socioeconómica nacional, CASEN 2017.

 

Tijoux, M. (2016). Racismo en Chile. La piel como marca de la inmigración. Editorial Universitaria. Santiago de Chile, 2016. 280 pp.

[1]https://www.radioactiva.cl/2018/02/el-40-de-los-chilenos-prefiere-a-los-rubios-y-la-mayoria-considera-feos-los-rasgos-mapuches/

[2] https://www.elciudadano.cl/columnas/chile-no-es-un-pais-xenofobico/11/16/

Para Volar, no hay tantos derechos ni tanta inclusión.

Álvaro Besoain Saldaña.

Miembro activo de la de la ONG Observatorio cité, Académico del Departamento de Kinesiología y miembro del Núcleo Desarrollo inclusivo (Universidad de Chile).

Las líneas de bajo costo son consideradas como aerolíneas que ofrecen un servicio no tradicional, ya que el nuevo modelo de gestión y desarrollo comercial incurre en un menor precio para el pasajero. El éxito en rentabilidad de estas empresas está basado en la reducción de diversos gastos que influyen en la tarifa final, tales como; costos de operación de vuelo (54% del costo total, incluyendo combustible, mantención y operaciones de vuelo), costos de operación” (26% de los gastos) y costos de operación en tierra, 20% del total de los gastos (Belobaba, P., Odoni, A., y Cynthia, B, 2009). Pero a la vez, pareciera que hay otro espacio de reducción de gastos: El ahorro en el cumplimiento de leyes y normativas sobre igualdad de oportunidades de personas con discapacidad.

El viernes 09 de noviembre, cerca de las 10 de la mañana, un youtuber chileno en situación de discapacidad, Mauricio Riffo, se disponía a bordar el vuelo 255 de la aerolínea Jet Smart (aerolínea low-cost), desde Santiago a Puerto Montt. La aerolínea pidió a Mauricio entrar al final del embarque de pasajeros (por un tema de comodidad en la ubicación de los asientos y acceso). Si bien todo fue conversado y tranquilo, el problema inicia cuando el equipo de bodega no puede desmontar la batería de la silla de ruedas. Mauricio comenta que la batería es de plomo ácido seco y no de litio, por lo que no debería haber ningún problema para viajar. Sin embargo, en la aerolínea insisten que, si no se puede desmontar, no puede viajar. Esto lo obligó a salir del avión para apoyar dicho proceso, a lo que el avión cierra las puertas e inicia el despegue, dejándolo fuera del vuelo.

Si bien, a Mauricio le dieron la opción de subirse en el siguiente vuelo (9 horas más tarde) para llegar a cumplir con su compromiso, la empresa no aseguró un espacio para la espera frente a esto Mauricio decidió irse a su casa tras 6 horas en el aeropuerto. Recordemos que no hacemos referencia a un privilegio, sino, más bien a la compensación por el tiempo que Jet Smart le estaba haciendo perder.

Este no es el primer ni último caso de discriminación arbitraria en aerolíneas, por el contrario, existe un cúmulo de situaciones similares (http://www.ciudadaccesible.cl/?p=4471). Sin embargo, la cuestión de Mauricio vuelve a posicionar el tema de cómo las condiciones objetivas y subjetivas influyen en asegurar una plena inclusión. Analicemos las medidas de accesibilidad necesarias en esta y otras situaciones:

1) El equipo de bodega no puede declarar falta de experiencia en el manejo de sillas de ruedas. Si bien la aerolínea ha pronunciado que la persona que compró los pasajes no declaró que el pasajero iba a ser una persona en situación de discapacidad, tanto el equipo de bodega como asistentes de vuelo deben tener mayor formación en el manejo de silla de ruedas y/o ayudas técnicas. Pongamos el tema en perspectiva, no estamos hablando de un pequeño grupo, estamos hablando del 16,7% de la población de Chile, 2.836.818 personas, como plantea el II Estudio Nacional de la Discapacidad (SENADIS, 2015)

2) La falta de infraestructura de aeropuertos o aviones no puede ser una excusa, esa ya la hemos visto. Por ejemplo, la aerolínea japonesa de bajo costo Vanilla Air ofreció disculpas tras obligar a un pasajero que iba en silla de ruedas a trepar por las escaleras del avión, ya que el aeropuerto carecía del equipamiento necesario para ayudarlo a embarcar. Como es de costumbre, estas disculpas aparecen tras escalar la denuncia hacia varios medios de comunicación.

3) Junto a lo anterior, la nueva concepción con los vuelos low-cost ha generado barreras implícitas en situaciones como la preferencia de los asientos con más espacios. Por ejemplo, el cobro por los asientos de primera fila o más espaciosos generan una barrera ya que las personas con discapacidad no sólo lo requieren por comodidad, sino como necesidad para facilitar transiciones. Este problema de espacio también ocurre cuando una persona vuela con un perro de asistencia, especialmente porque suelen recomendar que debe viajar a tus pies o bajo el asiento sin obstruir pasillos o salidas de emergencia. Evidentemente no se desea que vaya en el pasillo, pero se puede realizar un ajuste razonable (como establece la convención sobre los derechos de las personas con discapacidad), para utilizar los asientos de primera fila o que dispongan de más espacio. Esto no es un privilegio, es más, un perro de asistencia Golden Retriever difícilmente podrá usar ese espacio, es casi una cuestión física. Recordemos que la ley Nº 20.422 les permite ingresar a todo tipo de establecimientos de acceso a público ya sean públicos o privados, así como a cualquier medio de locomoción sin costo alguno para el usuario.

4) La búsqueda de rentabilidad nos hace esperar que se invertirá menos en formación del equipo de asistencia de vuelo, por ejemplo, en lengua de señas o audio descripción de instrucciones de emergencias, catálogos de comida y revistas. Seamos claros, eso tampoco es un privilegio, es una necesidad para las personas en situación de discapacidad de origen sensorial. Nos parece extraño que los aeropuertos cuenten con un sistema de orientación como Google maps para que personas ciegas, personas con discapacidad intelectual, personas despistadas o apuradas puedan llegar rápidamente a sus puertas de embarque. Ser accesibles no sólo ayuda a las personas con discapacidad, nos ayuda todos y todas. 

5) Finalmente, que el sistema de asistencia del aeropuerto Nuevo Pudahuel se siga refiriendo a las personas en situación de discapacidad o personas con discapacidad como “personas con necesidades especiales” sólo es parte de un sistema que sigue perpetuando la discriminación, haciendo pensar a la sociedad que la dignidad, la accesibilidad y la autonomía es una “necesidad especial”. La convención sobre los derechos de las personas con discapacidad dejó claro que la palabra es “persona con discapacidad” y nuestro español nos da el lujo lingüístico de complementar la palabra como una situación para enfatizar el rol del ambiente en la exclusión social. No deben innovar ahí, sólo deben cumplir la ley 20.422.

No vamos a esperar 100 años más para que vuelvan accesibles los aeropuertos y aerolíneas. Si quieren inclusión laboral y educacional, si se desea una inclusión sustantiva, se deben asegurar las condiciones que apelen a la autonomía y no a la caridad. Si Sebastián Piñera hubiese requerido retrasar unos minutos el despegue para explicar al equipo de bodega como sacar una batería, a nadie se le hubiese pasado por la cabeza despegar sin él. No nos dejemos abajo, de eso se trata la inclusión.  

Referencia.
Belobaba, P., Odoni, A., y Cynthia, B. (2009). The Global Airline Industry. United Kingdom: Wiley.

 

¿Cómo localizamos viviendas sociales al interior de las ciudades? discusión respecto al proyecto de reserva del 30% de vivienda social a proyectos inmobiliarios.

Gricel Labbé C.

La discusión referente a la iniciativa de incluir 30% de vivienda social en proyectos inmobiliarios, se ha estado llevando a cabo en el parlamento y cada vez toma más adeptos en el mundo político y académico.

La evidencia da cuenta de una alta segmentación del precio del suelo en las ciudades chilenas. Dicha situación explicaría el aumento en las cifras de allegamiento y hacinamiento (1.150.000 personas a nivel nacional) y también el resurgimiento de los campamentos durante la última década (40.501 familias según Techo).

El principal problema que busca palear esta iniciativa tiene relación con el “acceso” a suelo urbano, es decir, lograr la articulación entre viviendas, cercanía a trabajos, y diversos equipamientos y servicios, en vez de seguir expandiendo la ciudad con viviendas sociales a la periferia distante.

La propuesta de Ley surge con el objetivo de revertir la dinámica de construcción de viviendas sociales en la corona de crecimiento más alejada de la ciudad, tal es el caso de las comunas como Lampa, Melipilla, Talagante, Padre Hurtado, las cuales se han convertido en nuevos frentes donde el capital financiero se logra anclar espacialmente.

Si bien han habido iniciativas para la localización de viviendas sociales en espacios consolidados, como ocurrió en el caso de Recoleta con el proyecto de arrienda y Las Condes con el proyecto de la rotonda Atenas, el problema de la “supuesta” escasez de terrenos para localizar este tipo de residencia en el país no se soluciona con voluntades individuales o con miradas sesgadas afincadas en ideologías y políticas naturalizadas que se respaldan en diagnósticos académicos e investigativos sesgados (campo ciego).

La política viviendista no ha sido capaz de solucionar el problema cualitativo del habitar, y el cuantitativo cada vez crece más. Esto se produce por que el Estado gasta cómo máximo 4 UF en localización, excluyendo al casi 70% del suelo en este caso de Santiago. Lo que ocurre es que la especulación financiera producida por grandes consorcios inmobiliarios se transforma en exclusión social para miles de familias, endeudamiento para la clase media, y acumulación para unos pocos.  

La discusión ha resaltado principalmente el valor de suelo, ya que el principal problema del déficit ha sido el cómo financiar dichos espacios. Dentro de las propuestas que han surgido se plantea la captura y movilización de plusvalías urbanas desencadenadas de intervenciones públicas, que actualmente están siendo capitalizadas exclusivamente por propietarios privados. Esto quiere decir, aplicar un impuesto a la venta, generar un re-avalúo del impuesto territorial o exportar modelos de captura de plusvalía de otros países de la región. La aplicación de un mecanismo de captura significaría tener un fondo que permita comprar y consolidar un banco de suelos público que logre concretar la construcción de viviendas de interés social. Sin embargo, la idea de la captura de plusvalías nunca ha visto la luz, y se ha quedado en el eterno academicismo.

Actualmente los planteamientos a través del globo, han ido avanzando y probando nuevas  herramientas que logran incorporar como parche la vivienda social en los re-desarrollos urbanos que se están generando, en la lógica de la densificación, ejemplo de esto es el caso de Barcelona, donde se aprobó la medida que obliga a los constructores a dedicar el 30% a vivienda protegida, a raíz de que anualmente los bancos desahucian a 15.000 residentes de viviendas en las cuales no pueden pagar sus hipotecas, el aumento del valor de los arriendos debido al arriendo turístico ilegal y a que un 40% de las viviendas son compradas para inversión y no para residir. Esta medida busca revertir la situación que con el auge del turismo ha desencadenado un escenario crítico. 

Sin embargo, como Observatorio CITé creemos que la discusión debe apuntar más hacia la estructura, debemos eliminar el campo ciego que se genera respecto a la información circundante de los mercados de suelo y vivienda, para empezar a comprometernos con el manoseado derecho a la ciudad. Debemos trabajar sobre diagnósticos que permitan observar las relaciones de poder existentes (discursos y prácticas) con el fin de accionar colectivamente frente a la propiedad de la tierra, siendo esta el principal impedimento, ya sea para comunidades y/o gobiernos locales, que desean al menos hablar de integración.

CICLETADA DE LAS NIÑAS La ciudad también es nuestra!

Por Catalina Loren Santana

El pasado domingo 9 de septiembre en el marco del Festival Urbano OH! Stgo se desarrolló la Cicletada de las Niñas, organizada por Ciclistas Sueltas y Comunidad Viajar Sola. Esta actividad de carácter familiar logró reunir a diversos asistentes, entre los cuales destacaban madres con sus hijas, hermanas y amigas. Al finalizar la cicletada se realizaron diversas actividades en la explanada del Parque Bustamante, tales como; 1) talleres de mecánica básica, 2) relatos de mujeres ligadas al ámbito de la ciencia, el humor o el deporte 3) dibujos sobre lo que más les gusta de andar en bicicleta, y 4) un picnic colaborativo. En este contexto, Observatorio CITé realizó dos entretenidos juegos: Twister de Educación Vial y Twister de Mujeres Chilenas “Bacanas”, el objetivo era aprender de manera colectiva y lúdica respecto a convivencia vial, y sobre grandes mujeres de la historia nacional.

Pero ¿por qué hacer una cicletada donde las niñas sean las protagonistas?, ¿es esto un gesto discriminatorio, un capricho feminista o guarda razones más complejas que desconocemos? A continuación, revisaremos algunos datos y reflexiones en torno al significado de ser mujer en el espacio público urbano, el rol de niños y niñas en la ciudad, y la situación actual de las mujeres ciclistas en nuestro país y el resto de América Latina, lo cual evidencia la necesidad de realizar y promover este tipo de actividades.

LA MUJER Y EL ESPACIO PÚBLICO URBANO

Al aproximarnos a la idea de espacio público lo primero que podemos observar es la tensión que existe entre su definición original y la expresión real que resulta en las ciudades, por ende, en la vida cotidiana de sus habitantes. Es así como el espacio público se definiría como el lugar donde se concreta la vida pública, el cual permitiría el encuentro y socialización de las personas, así como también, sería el lugar donde podrían ejercer su derecho a expresarse individual y colectivamente, caracterizándose por hacer confluir a la diversidad de sujetos que componen una sociedad. Sin embargo, la desigualdad al ser una parte fundante del orden social tendría a su vez una expresión en el espacio público, donde la diversidad de actores que se encontrarían en él provocaría una confrontación de relaciones de poder, manifestado por medio de restricciones y exclusiones respecto a su ocupación, en cuanto a formas de uso y tipología de usuarios. Es así como la configuración que adquiere la ciudad surgiría a partir de características tanto geográficas como producto de las relaciones de poder entre grupos sociales que disputan el control por el espacio en función de sus propios intereses.

De este modo podemos señalar que los grupos estructuralmente vulnerables de la sociedad serían relegados y excluidos dentro de la lógica de una ocupación plena del espacio público, donde destacan homosexuales, migrantes, adultos mayores, personas con movilidad reducida y mujeres, los cuales configurarían sus desplazamientos por la ciudad en función de fronteras invisibles, tanto territoriales como temporales, que se originarían a partir de la violencia invisible (violencia estructural e institucional) pero que se plasma a través de la violencia cotidiana, siendo esta última la que se realza en el contexto neoliberal.

De igual modo, la desigualdad existente entre hombres y mujeres dentro de la sociedad lograría representarse en el espacio público, por medio de restricciones o acoso, convirtiéndonos en cuerpos de deseo o ultraje, pero invisibles como sujetos de derecho para ejercer apropiación del entorno en el que nos desenvolvemos. Ejemplo de esto son los casos de violación, acoso callejero, piropos, publicidad donde se muestra el cuerpo de la mujer como objeto sexual, el repudio a marchar sin sostenes por la calle o la prohibición de amamantar a nuestros/as hijos/as en la vía pública, entre muchos otros casos.

Estas expresiones violentas y discriminatorias no significan solamente un mal rato, sino que tienen efectos en nuestras prácticas cotidianas sobre el espacio público, asociado a la forma en que nos vestimos, las oportunidades de acceso a ciertos lugares, la necesidad de buscar compañía y a la educación que entregamos a niñas y jóvenes bajo lógicas de temor y autocuidado. De esta manera, queda de manifiesto que la planificación urbana además de caracterizarse por contar con una baja y débil participación se encuentra bajo la dirección y decisión masculina, reproduciendo lógicas segregadoras, sin abordarse desde una perspectiva cultural integradora que respete el derecho a la diversidad en el espacio público.

EL ROL DE LAS NIÑAS Y LOS NIÑOS EN LA CIUDAD

Tal como señalábamos anteriormente, en la práctica la planificación urbana responde a los intereses de unos pocos, los cuales detentan posiciones de poder político, económico o cultural, sin considerar la opinión de la diversidad de habitantes que viven en las ciudades. Es así como se reconocen a ciertos grupos excluidos en la toma de decisiones respecto a lo urbano y en la definición de los espacios públicos que constituyen la ciudad, dentro de los cuales encontramos a niños y niñas, invisibilizando su particular visión del entorno donde viven y su modo de habitarlo.

Sin embargo, el considerar la perspectiva de niños y niñas en la construcción de las ciudades no solo es un gesto de integración necesario para reconocerlos como sujetos de derecho, sino que también abre un campo de posibilidades a los enfoques que adopta la planificación urbana y recuperación de espacios públicos. Es así como el pedagogo italiano Francesco Tonucci (1996) propone pensar las ciudades desde la perspectiva infantil como una estrategia de integración, dado que los principales elementos que asocian a los espacios públicos refieren a lugares de encuentro, participación, compañía de familiares y amigos, relación con la naturaleza y posibilidad de descanso. De esta manera, desde el punto de vista de niños y niñas, los espacios públicos inciden y permiten la realización y ejercicio de derechos humanos básicos, además de poner en perspectiva no solo el presente de la ciudad, sino que también del futuro.

El reconocer a niños y niñas como grupo de interés en la planificación urbana permitiría pensar los espacios públicos desde un enfoque de derechos, incidiendo en el desarrollo vital de los sujetos, en un sentido personal, colectivo y participativo. En este sentido, propiciaría generar diversidad de usos y ocupaciones por parte de distintos grupos sociales, así como también, incentivar la participación de niños y niñas, entregándoles herramientas y capacidades suficientes para que a futuro se transformen en ciudadanos activos en sus territorios, desarrollando un sentido de afecto e identificación con su entorno, motivando así su cuidado y preservación.

LA MUJER Y EL CICLISMO EN CIUDADES LATINOAMERICANAS

Para nadie ha pasado desapercibido el gran aumento que ha registrado el uso de la bicicleta para la realización de desplazamientos cotidianos en ciudades latinoamericanas. No obstante, han sido escasos los estudios que analizan su diversidad de usuarios y las razones que motivan o restringen su utilización para cada segmento, siendo así poco conocido el gran déficit de mujeres que emplean la bicicleta en América Latina.

 

Los principales motivos que explicarían esta situación se relacionan, por una parte, a la sensación de inseguridad que asocian las mujeres al uso de la bicicleta en la ciudad, al no contar con la infraestructura adecuada, y al alto tráfico y velocidad de vehículos motorizados en las calles. Por otra parte, el patrón de viaje femenino es más complejo que el masculino, dado que en muchas ocasiones se relaciona a las labores del hogar o al traslado de miembros de la familia, generalmente niños y niñas, donde la bicicleta se presenta como una opción poco práctica. Otras razones asociadas al escaso uso de la bicicleta entre las mujeres se vinculan a la percepción de riesgo en los entornos donde se realizan los viajes, el acoso que viven en los espacios públicos, la carencia de habilidades básicas para su empleo, los prejuicios que relacionarían su uso a personas de clases bajas o referido a una actividad infantil, además de un modelo expansionista de crecimiento urbano que incentivaría el uso de transporte motorizado.

 

Es así como en Chile el uso de la bicicleta para desplazamientos al trabajo representaría en el caso de los hombres un 35%, mientras que para las mujeres sería de un 15%, siguiendo la tendencia de ciudades latinoamericanas. Sin embargo, se observa que en los países donde el total del número de ciclistas supera el 10% de partición modal, la diferencia entre hombres y mujeres se equilibra, debido a que, al aumentar el número de ciclistas en las calles, disminuye la percepción de inseguridad asociada a su uso, la cual es una de las razones que más limita el uso de la bicicleta en mujeres.

 

En este sentido, con el fin de equilibrar la cantidad de mujeres y hombres ciclistas el Banco Interamericano de Desarrollo (2017) propone algunas medidas tales como la conexión de vías utilizadas en el desplazamiento de la bicicleta, generando redes que unan distintos puntos de la ciudad; promoviendo la intermodalidad que facilite a la mujer realizar en sus viajes las distintas labores asociadas a su vida laboral, doméstica y familiar; impulsar programas que promuevan una mayor utilización de los espacios públicos para volverlos más seguros; así como también, educarlas en conocimientos viales y mecánicos respecto al uso de la bicicleta con tal de que cuenten con más herramientas para su correcta utilización.

 

Promover una movilidad inclusiva, que atienda las particularidades de los diversos habitantes que se encuentran en las ciudades, se vincula a uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible planteados por la ONU el año 2015, por lo que se vuelve necesario analizar los viajes desde su dimensión social, cultural y física para garantizar el derecho a la movilidad para todos y todas, lo que implica la posibilidad de un total acceso al mundo laboral, educacional, recreativo y social que ofrece el entorno urbano.

 

A MODO DE CONCLUSIÓN

La Cicletada de las Niñas fue una invitación no solo a tomarse las calles de la ciudad por parte de mujeres de distintas edades y procedencias con fines recreativos un domingo por la mañana, sino que también visibilizar una problemática poco difundida en Chile, rompiendo con un imaginario de la mujer ciclista como deportista o asociada a un objeto de deseo masculino, tal como hemos visto en redes sociales. La mujer ciclista es y puede ser una estudiante que viaja hacia su colegio o universidad, una madre que traslada a su hijo/a o una oficinista que se desplaza hacia su trabajo, dentro de múltiples roles que cumple en su vida cotidiana. Es así como esperamos que a futuro las niñas que asistieron a esta cicletada se transformen en mujeres ciclistas, las cuales usen la bicicleta para sus diversas actividades de manera segura en la ciudad, así como también que las autoridades competentes a planificación y gestión urbana atiendan esta situación de manera integral, respetando la diversidad de habitantes que confluyen en los espacios urbanos.

 

REFERENCIAS

 

Díaz, R., & Rojas, F. (2017). Mujeres y ciclismo urbano: promoviendo políticas inclusivas de movilidad en América Latina. Banco Interamericano de Desarrollo.
Echeverría, C., Camus, M. J., & Ibañez, Á. (2016). Espacios Públicos Urbanos para niños, niñas y adolescentes. Santiago: Consejo Nacional de la Infancia.
Martínez, F. (01 de Junio de 2016). Dejar de ser invisible. Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna.
Murray, C. (27 de Agosto de 2018). What would cities look like if they were designed by mothers? The Guardian.
Tonucci, F. (1996). La ciudad de los niños: un nuevo modo de pensar la ciudad. Fundación German Sanchez Ruiperez.
Zuñiga, M. (2014). Las mujeres en los espacios públicos: entre la violencia y la búsqueda de libertad. Región y Sociedad, 77-100.

 

Quintero-Puchuncaví: territorio bajo emergencia tóxica ¿Zona de sacrificio ambiental planificada?

Pablo González Castillo. Licenciado en Historia Universidad de Chile, Magíster en Desarrollo Urbano Universidad Católica. Miembro activo de ONG Observatorio CITé.

Las comunidades de Quintero y Puchuncaví, ambas ubicadas en la región de Valparaíso, se encuentran nuevamente en una coyuntura de crisis ambiental, siendo protagonistas de un aciago caso de contaminación, producto de una nube gris que ha llevado a la ONEMI a decretar Alerta Amarilla por la presencia de metilcloroformo, nitrobenceno y tolueno en el ambiente.

Esta emergencia química no solo ha afectado al ecosistema circundante, hoy gravemente dañado, sino también ha deteriorado la salud de centenares de habitantes, produciendo intoxicaciones, daños potenciales al sistema respiratorio, afecciones cutáneas, daños neuronales e incluso aumentando la prevalencia de cáncer.

 

Adyacente a ambas localidades se emplaza el Barrio Industrial, que alberga a la fundición y refinería de Codelco División Ventanas, el almacenamiento de combustibles de ENAP, la termoeléctrica de AES GENER, la petroquímica de Oxiquím, el depósito de combustibles de Gasmar, entre otras empresas. La Ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, precipitadamente sindicó a las emanaciones de ENAP como el origen del reciente evento de intoxicación, no obstante, tal relación causa-efecto no ha sido comprobada, cobrando en los últimos días mayor fuerza la tesis que apunta como responsable a las emanaciones de Oxiquím y Gasmar (El Mostrador, 28 de agosto de 2018).

 

Retrospectiva del territorio en relegación

Independiente del origen de las emisiones tóxicas, es preciso ponderar las responsabilidades del Estado en la crisis ambiental, que actualmente mantiene en situación de incertidumbre a los lugareños de Quintero-Puchuncaví y alrededores, toda vez que la producción de territorios bajo la etiqueta de zona de sacrificio, debe ser avizorada también desde su dimensión histórica, sociocultural y territorial.

Más allá de la cobertura mediática y el análisis aislado o episódico, es preciso señalar que en pleno impulso del Estado desarrollista, el problema ambiental de Quintero-Puchuncaví surge a partir de la construcción del Parque Industrial Ventanas en 1961, que siete años después, dio origen a un conflicto socioambiental ante la pérdida de cultivos agrícolas producto de las emanaciones de las chimeneas (La Tercera, 24 de agosto de 2018). Con todo, las movilizaciones sociales fueron desarticuladas en Dictadura ante la profundización de un paradigma de desarrollo económico a expensas de la preservación del ecosistema circundante. Por varios decenios, las operaciones de la industria minera se mantuvieron constantes, e incluso, se instalaron otras industrias potencialmente contaminantes en el territorio (El Desconcierto, 27 de noviembre de 2016). En 1993, debido a los altos índices de anhídrido sulfuroso y material particulado (MP 2,5), muy superior a lo permitido por la norma, y presentes en el entorno, el área fue declarada Zona Saturada (ZS), iniciando en consecuencia un débil plan de descontaminación que no prosperó. Mientras tanto, continuó el arribo de otro tipo de faenas químicas, mineras y una termoeléctrica, lo que ha implicado engrosar la amenaza tóxica en el territorio (El Mostrador, 7 de octubre de 2013).

Fundición y refinería de Ventanas, 1966. Recuperado de: http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-81737.html

Padecimiento cotidiano y sufrimiento ambiental

En retrospectiva de más de 50 años de contaminación ambiental, permite dimensionar la sentida demanda de los habitantes de Quintero-Puchuncaví y comunidades aledañas. Casos recientes como el cierre de la Escuela de la Greda en 2015, tras la intoxicación de alumnos por la inhalación de gases tóxicos, admiten tener en consideración que la memoria histórica local de los habitantes ha estado trazada por continuas coyunturas de crisis ambiental. Por ello, es fundamental amplificar los relatos de afectación y las demandas que, incluso de forma certera, han argüido los niños de Quintero, tal como fue el viralizado testimonio de Francisca Encina (El Desconcierto, 24 de agosto de 2018).  

El riesgo tóxico, desde la percepción cotidiana de los habitantes, adquiere una importancia sociocultural insoslayable, debido a las incertezas sobre la afectación de los agentes contaminantes con los cuales deben convivir diariamente los lugareños. Para el caso de Quintero-Puchuncaví, la experiencia de vivir en un contexto de riesgo tóxico, detona que los sujetos expuestos a las partículas emanadas por las industrias sean más proclives a la desigualdad socioambiental. Es decir, la inequidad no sólo se traduce en variables socioeconómicas, sino que también significa respirar el peor aire, tomar la peor agua y verse expuestos a mayores niveles de riesgos ambientales y enfermedades, en comparación a habitantes de otros asentamientos que no están inmersos cotidianamente a riesgos tóxicos (Castillo, 2015).  

Los efectos de la contaminación en el entorno y la incertidumbre sobre los efectos en la salud, entonces, han reforzado el relegamiento social y la injusticia ambiental en Quintero-Puchuncaví, reproduciendo relaciones de dominación que ejercen las empresas y el Estado ante la permisividad y la dilatación del problema. Este padecimiento cotidiano por contaminación está produciendo un caso de sufrimiento ambiental (Auyero & Swistun 2008) muy exiguamente atendido desde la institucionalidad pública, puesto que se ha preferido tratar las crisis de forma episódica y, a lo más, tomando medidas reactivas.

¿La planificación de una zona de sacrificio?

Bien saben los que se dedican a la planificación urbano-territoriales que emplazamientos como el Barrio Industrial de la bahía de Quintero-Puchuncaví no obedecen a una localización espontánea o al libre arbitrio de la iniciativa industrial, toda vez que las localizaciones se deben ajustar a una serie de planes de desarrollo  e instrumentos de planificación (urbana, territorial y ambiental) con el objeto de regular, la siempre compleja convivencia entre industrias potencialmente contaminantes y asentamientos humanos.

A modo de presunción, es posible sostener que desde la década de 1960, el Estado comenzó a prefigurar a las comunas de Quintero y Puchuncaví como áreas de producción industrial ante el advenimiento de la fundición y refinería de Ventanas, y cuya configuración industrial del territorio se ha proyectado hasta la actualidad. El rol del Estado en materia de planificación de los territorios, nos advierte sobre el fracaso de un modelo de desarrollo económico insustentable que -tal como si fuese la crónica de una crisis ambiental anunciada- terminó por cristalizar la poco feliz declaratoria de Zona Saturada (ZS), signando los territorios ambientalmente degradados y con bajos niveles de salubridad, lo que la postre, repercute en la etiqueta de zonas de sacrificio. Por ende, el caso de Quintero-Puchuncaví debe ser posicionado desde una crisis ambiental y de salud pública, pero cuyo fenómeno también debe ser advertido desde la arista de la producción de los territorios bajo injusticia ambiental.     

 

Reflexiones finales

La actual emergencia química de Quintero-Puchuncaví no debe ser analizada como simple episodio que responde a circunstancias aisladas. Más bien, el análisis crítico debe apuntar a la comprensión del fenómeno en retrospectiva y desde su dimensión sociocultural, poniendo en relieve lo que significa habitar cotidianamente bajo sufrimiento ambiental. Por otro lado, es fundamental relevar el aporte del análisis territorial, para comprender, de forma integral, la relación entre éste y otros casos de menoscabo ambiental en el país, tales como: el acopio de metales pesados en Antofagasta; la penetración de partículas de relaves tras el histórico embancamiento de la bahía de Chañaral; la emisión de gases contaminantes en la conurbación Paipote-Copiapó, la contaminación atmosférica en ciudades como Coyhaique y Temuco, entre otros casos.

Avanzar hacia mayores cuotas de justicia ambiental en territorios de relegación tóxica, supone propender a la implementación de una política pública integral y reforzar el marco legal chileno con normas de planificación urbana y ambiental congruentes que protejan la salud de las comunidades.  No obstante, ello necesariamente debe ir acompañado de un cambio en el paradigma de desarrollo, con el objetivo de generar un modelo económico que no sobrepase la capacidad de carga de los ecosistemas y, de esta manera, garantizar un medio ambiente libre de riesgos para los habitantes.

Referencias

Auyero, Javier & Swintsun, Débora (2018). Inflamable. Estudio del sufrimiento ambiental. Buenos Aires: Paidós.

Castillo, Mayarí (2015). “Desigualdades socioecológicas. Miradas etnográficas sobre el sufrimiento ambiental en los casos de Ventanas y Arica”. En: Castillo, Mayarí y Maldonado, Claudia (Eds.). Desigualdades. Tolerancia, Legitimación y Conflicto en las sociedades latinoamericanas. Santiago de Chile: Ril Editores.

El Desconcierto (24 de agosto de 2018). El admirable reclamo de niña de Quintero: “Perdemos nuestro derecho a estudiar por el aire cochino que tiran las empresas”. Recuperado de:

http://www.eldesconcierto.cl/2018/08/24/el-admirable-reclamo-de-nina-de-quinteros-perdemos-nuestro-derecho-a-estudiar-por-el-aire-cochino-que-tiran-las-empresas/

El Desconcierto (27 de noviembre de 2016). Quintero, Ventanas y Puchuncaví: Medio siglo de muerte silenciosa en la bahía chilena. Recuperado de:

http://www.eldesconcierto.cl/2016/11/27/quintero-ventanas-y-puchuncavi-medio-siglo-de-muerte-silenciosa-en-la-bahia-chilena/

El Mostrador (7 de octubre de 2013). Campiche: la termoeléctrica que Bachelet respaldó cediendo al lobby político norteamericano. Recuperado de:

http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2013/10/07/campiche-la-termoelectrica-que-bachelet-respaldo-cediendo-al-lobby-politico-norteamericano/

El Mostrador (28 de agosto de 2018). Algo huele mal: informe técnico de 2017 pone la lupa en empresa de gas dirigida por Ricardo Cruzat en Quintero. Recuperado de:

http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2018/08/28/algo-huele-mal-informe-tecnico-de-2017-pone-la-lupa-en-empresa-de-gas-dirigida-por-ricardo-cruzat-en-quintero/

La Tercera (24 de agosto de 2018). Quintero y Puchuncaví: la zona de sacrificio. Recuperado de:

https://www.latercera.com/nacional/noticia/quintero-puchuncavi-la-zona-sacrificio/295044/

ICONOCLASISTAS EN CHILE: DERRIBANDO FRONTERAS CON EL MAPEO

Los días viernes 29, sábado 30 de junio y domingo 1 de julio una de nuestras integrantes, Catalina Loren, tuvo la oportunidad de participar en el taller dictado por el dúo argentino Iconoclasistas, realizado en el marco del Diplomado en Metodologías Participativas de Corporación Cultural Arteduca. En esta ocasión, conjunto a voluntarios y profesionales del CESFAM N°5 de Estación Central e integrantes de Arteduca, experimentaron y conocieron de la técnica del mapeo colectivo, en la cual se instaló como tema de reflexión los modos de vida migrantes en el Barrio República.

Mesa de trabajo discutiendo el tema a trabajar en la primera jornada del taller Fuente: Arteduca

El trabajo desarrollado a lo largo de las 3 jornadas que contemplaba el taller, el cual fue titulado por el equipo como “Trabajadores de la República Migrante”, permitió el aprendizaje de diversos modos de mapeo, entre los cuales se encontraba la ubicación de íconos y banderas sobre el plano de la comuna de Santiago; el uso del cuerpo humano como territorio de impacto; la construcción de una línea de tiempo; y la identificación de trayectorias migrantes sobre un mapamundi.

 

Resultado final del trabajo denominado “Trabajadores de la República Migrante” Fuente: Elaboración propia

De este modo, los diversos ejercicios desarrollados posibilitaron, por una parte, la identificación de barrios y zonas de la ciudad en la cual se percibía una mayor presencia migrante, refiriendo a los usos particulares del espacio, descritos por medio de íconos, banderas, números y sus respectivas leyendas explicativas. Por otra parte, la reflexión respecto al cuerpo migrante permitió la definición de significados e imaginarios que se construyen en torno a sus colores, formas y características propias, y los efectos que éstos han tenido en la cultura chilena. Asimismo, la línea de tiempo facilitó la descripción del proceso migratorio en Chile, refiriendo a oleadas, nacionalidades y años en los que se ha desarrollado. Y, por último, por medio del uso del mapamundi se fijaron las trayectorias de los aportes realizados por los migrantes a Chile, en cuanto a diversos ámbitos tales como gastronomía, comercio o modos de desplazamiento cotidiano.

Es así como por medio del uso de estas herramientas cartográficas expuestas por Iconoclasistas se obtuvieron diversos conocimientos respecto a procesos de investigacion colaborativa respecto al territorio, desde una perspectiva crítica que busca la reflexión colectiva, promueven la auto organización e impulsan prácticas de resistencia y transformación. Ahora, queda como tarea pendiente compartir las ideas y conclusiones de este ejercicio con la comunidad migrante del barrio, con el fin de darle continuidad a la discusión de esta importante temática con los actores involucrados en las transformaciones sociales que experimenta nuestra ciudad, para el logro de sanas relaciones urbanas y un buen vivir.

[Puedes encontrar todos los materiales e insumos necesarios para hacer tu propio mapeo colectivo en http://www.iconoclasistas.net o contactarte directamente con ellos escribiendo al correo iconoclasistas@gmail.com]

*Agradecemos la invitación de Arteduca a este taller, el cual nos permitió aprender sobre mapeo colectivo, compartir los conocimientos logrados en nuestras investigaciones y continuar realizando metodología participativa con las comunidades asociadas a nuestra agrupación.

 

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